lunes, 4 de mayo de 2015

EL TDHA NO EXISTE, Y LA MEDICACIÓN NO ES UN TRATAMIENTO SI NO UN DOPAJE

http://www.abc.es/familia-padres-hijos/20141020/abci-trastorno-deficit-atencion-201410171200.html


EL CREADOR DEL TDH
http://www.logicaecologica.es/2014/01/22/el-creador-del-transtorno-por-deficit-de-atencion-confiesa-que-lo-creo-para-vender-pastillas/#

El catedrático Marino Pérez, autor de «Volviendo a la normalidad», asegura que no hay biomarcador cerebral que justifique el Trastorno por Déficit de Atención

«No existe. El TDAH es un diagnóstico que carece de entidad clínica, y la medicación, lejos de ser propiamente un tratamiento es, en realidad, un dopaje». Esta es la sentencia de Marino Pérez, especialista en Psicología Clínica y catedrático de Psicopatología y Técnicas de Intervención en la Universidad de Oviedo, además de coautor, junto a Fernando García de Vinuesa y Héctor González Pardo de «Volviendo a la normalidad», un libro donde dedican 363 páginas a desmitificar de forma demoledora y con todo tipo de referencias bibliográficas elTrastorno por Déficit de Atención con y sin hiperactividad y el Trastorno Bipolar infantil. Lo que sí que existe, y es a su juicio muy preocupante, es el fenómeno de la «patologización de problemas normales de la infancia, convertidos en supuestos diagnósticos a medicar».
—En «Volviendo a la normalidad», ustedes ponen el dedo en la llaga, al asegurar que el llamado Trastorno por Déficit de Atención, con o sin Hiperactividad (TDAH), no existe.
—El TDAH es un diagnóstico, cada vez más popularizado, que carece de entidad clínica. Para empezar, no se establece sobre criterios objetivos que permitan diferenciar el comportamiento normal del supuestamente patológico, sino que se basa en apreciaciones subjetivas, en estimaciones de los padres del tipo de si «a menudo» el niño se distrae y se mueve mucho. Más que nada, el diagnóstico es tautológico. Si un padre preguntara al clínico por qué su hijo es tan desatento e inquieto, probablemente le respondería porque tiene TDAH, y si le preguntara ahora cómo sabe que tiene TDAH, le diría porque esdesatento e inquieto. Por lo demás, insisto, no existe ninguna condición neurobiológica ni genética indenficada, y sí muchas familias donde no se asume que la educación de los niños es más difícil de lo que se pensaba.
—¿Quiere decir que no hay ninguna prueba médica que lo demuestre?
—No. No existen pruebas clínicas ni de neuroimagen (como TC, RM, PET, etc) ni neurofisiológicas (EEG, ERP) o test psicológicos que de forma específica sirvan para el diagnóstico. Lo que nosotros decimos en esta obra, con toda seguridad, es que no hay ningún biomarcador que distinga a los niños TDAH. No se niega que tengan problemas, pero son niños, que tienen curiosidad y quieren atender a lo que sea, moverse... A sentarse es algo que hay que aprender. No existe ninguna alteración en el cerebro.
—Pero los expertos en TDAH afirman que este trastorno mental/psiquiátrico del neurodesarrollo conlleva ciertas particularidades cerebrales, y niveles anormales de sustancias neurotransmisoras...
—Pudiera haber diferencias en el cerebro, como es distinto el cerebro de un músico al de otro que no lo es. Incluso el de un pianista a un violinista. Pero esa diferencia del cerebro no es la causa. El cerebro es plástico y puede variar su estructura y su funcionamiento dependiendo de las exigencias y condiciones de vida. Un ejemplo muy famoso es del hipocampo cerebral de los taxistas de Londres. Cuantos más años de profesionalidad, más alterada es esa estructura cerebral. ¿Por qué? Porque está relacionada con el recuerdo y la memoria espacial, como es requerido para ser taxista en una ciudad de 25.000 calles como Londres. Lo que se pueda observar diferencial en el cerebro de quien sea, en este caso de niños a los que se diagnostica TDAH, no explica que esa sea la causa del supuesto trastorno, si no que los niños sean más activos e inquietos. Pero algunos padres se agarran o podrían estar interesados en encontrar una diferencia cerebral en los niños que les justifique o exima de responsabilidad en lo que le pasa al niño. Insisto, no hay ningún clínico ni ninguna prueba de neuroimagen que pueda validar un diagnóstico, como no hay evidencia que demuestre que los niveles cerebrales de dopamina o noradrelina sean anormales en niños con este diagnóstico.
—Ustedes también recogen en su obra que muchos clínicos, y hasta laboratorios farmacéuticos, que reconocen que no hay biomarcadores específicos.
—Cualquiera que esté al tanto de las investigaciones no puede dejar de reconocer que en realidad no hay biomarcadores específicos por los que se pueda diagnosticar ese TDAH como una entidad clínica diferencia. En España hay multitud de expertos en el tema que después de defender que es un trastorno bioneurológico, reconocen que no hay bases neurológicas establecidas para el diagnóstico. Y sin embargo mantienen ese discurso. Casualmente, suelen ser personas con conflictos de intereses reconocidos y declarados, que han recibido y está recibiendo ayudas y subvenciones y todo tipo de privilegios de diversos laboratorios. Es decir, muy a menudo los defensores del TDAH mantienen esa retórica a pesar de que no hay evidencia, por un conflicto de intereses que les lleva a sesgar la información por el lado de lo que desean que hubiera en base a los intereses de hacer pasar el trastorno como si fuera una enfermedad que hubiera que medicar.
—La realidad es que el TDAH se acaba de reconocer en la flamente Ley orgánica para la mejora educativa (LOMCE).
—Las instancias políticas, empezando por el Parlamento Europeo, con su «libro blanco» sobre el TDAH, y terminando por su inclusión en la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), puede que estén dando carta de naturaleza a algo cuya naturaleza, valga la redundancia, está por determinar y que, de hecho, es controvertida. Se está reclamando que se hagan las dotaciones adecuadas que contempla la ley como son ayudas, subvenciones, e incluso rebajas para la adquisición de los libros de texto, ventajas para acceder a becas, quien sabe si hasta para acceder a la Universidad. Mientras, los lobbies de la industria farmacéutica se estarán frotando las manos, viendo como los políticos «trabajan» a su favor. Los políticos creerán que han hecho lo políticamente correcto pero, de acuerdo con lo dicho, sería incorrecto científicamente.
—Usted augura que, a partir de este reconocimiento, habrá muchos interesados en que el niño reciba un diagnostico formal de TDAH.
—Si. Esto mismo que ha pasado en España, de que la Ley otorgue cobertura legal al TDAH, se vio con anterioridad en 1997 en Quebec (Canadá). Allí hicieron un estudio de seguimiento de diagnósticos durante los 14 años siguientes y se encontró que en esa provincia canadiense en concreto, y a diferencia del resto de Canadá, había aumentado exponencialmente el número de niños medicados. Un crecimiento que no se observó en otras enfermedades propiamente infantiles como el asma, donde el porcentaje se mantuvo el resto del tiempo. Además, los niños que tomaban medicación de forma continuada tenían un rendimiento más bajo a largo plazo. Y tenían a su vez otros comportamientos y otras alteraciones como ansiedad y depresión.
—Los efectos secundarios de la medicación es algo que ustedes también citan en esta obra, al señalar que los padres no son muy conscientes de los mismos.
—La utilidad de la medicación, hasta donde lo es, no se debe a que esté corrigiendo supuestos desequilibrios neuroquímicos causantes del problema, como se da a entender, sino a que el propio efecto psicoactivo de la droga estimulante puede aumentar la atención o concentración, como también lo hacen el café o las bebidas tipo Red Bull. La medicación para el TDAH no es, en rigor, un tratamiento específico, sino un dopaje: es la administración de fármacos o sustancias estimulantes para potenciar artificialmente el rendimiento. En cuanto a la salud, estas anfetaminas lo que producen es un efecto inmediato (si es continuado) de aumento de la presión sanguínea y cardiaca, que les puede llevar a tener a la larga más riesgos cardiovasculares. Tampoco les debería sorprender su efecto sobre el retraso del crecimiento. La cuestión es saber que pasa tras años de medicación.
—Si el TDAH no es un cuadro clínico, pero sí un problema de conducta, ¿qué pueden hacer los padres afectados?
—Lo dificil hoy en día es que los padres puedan tener una atención más continuada y sosegada con los niños. Pero la atención y la actividad se pueden aprender, y mejorar. Hay estudios hechos y publicados en la versión americana de Mente y Cerebro con niños pequeños abocados o candidatos a recibir el diagnóstico. Se les enseñaba a los padres a realizar diversas tareas con esos pequeños, con el objeto de educar la atención y su impulsividad. Y se ha comprobado que con estas actividades consistentes en juegos tipo «Simon dice», donde uno tiene que esperar a responder cuando se le pide algo, se ha logrado que los niños mejoren y controlen la impulsividad o los comportamientos que les abocaba al TDAH.
—Mientras tanto, usted señala que las asociaciones de afectados tienen publicidad en sus webs de los laboratorios farmacéuticos implicados en la fabricación de los medicamentos.
—Si usted echa un vistazo a alguna de ellas lo podrá comprobar por usted misma. En mi opinión, las asociaciones de padres y afectados por el TDAH, si no quieren hacerle el juego a otros intereses, debieran tener prohibido en sus estatutos recibir financiación de los fabricantes de medicación, y utilizar como divulgación sus explicaciones y panfletos. Es como si ponemos al lobo a cuidar de las ovejas. Aunque los laboratorios reciban cuantiosas multas por la inapropiada promoción de sus preparados y afirmaciones engañosas acerca de su eficacia, como los 56.5 millones de dólares que tendrá que pagar el principal fabricante de medicamentos para el TDAH, no será nada comparado con los 1.200 millones de dólares que tiene previsto ganar en 2017 con uno de ellos. De estas cosas también hay que hablar cuando se habla de TDAH.

—¿Recomendaría usted alguna lectura a padres preocupados?

miércoles, 29 de abril de 2015

¿Por qué hay Maestros Exitosos?

¿Por qué hay Maestros Exitosos?

Existen muchos maestros exitosos, cuando hablamos de éxito nos referimos a lograr captar su atención de sus alumnos, tener éxito como maestro, con la juventud de hoy en día, es algo complicado, Muchos maestros se rinden fácilmente ante problemas, que se presentan durante su labor educativa.
Pero te has puesto a pensar por qué hay maestros éxitos, que están haciendo ellos, para lograrlo. Si tú como maestro eres exitoso tus alumnos también lo serán.
maestros exitosos
Hablemos de algo que los maestros exitosos siempre tienen claro no es nada más que sus objetivos, los buenos  maestros exitosos  tendrán claro cuáles son sus objetivos. Al tener claro sus objetivos estos le servirán como guías de dirección para encaminar a  sus alumnos si tenemos claro los objetivos sabremos lo que lograremos.
Tener una actitud positiva, te imaginas si un maestro tiene una energía negativa, pensando negativamente siempre, no lograra un resultado  bueno, los buenos maestros exitosos están siempre pensando positivamente, su ánimo siempre será optimista. Pensando siempre de manera creativa sus clases.
Buen sentido del humor, tener un buen sentido del humor ayuda a reducir el estrés en los maestros y principalmente ayuda a ver las cosas desde un punto más amistoso.
Estar siempre dispuesto a dialogar  con sus alumnos, un profesor terco, cerrado a sus propias ideas, opiniones, da una imagen muy mala a sus estudiantes, pero si el maestro está dispuesto a dialogar siempre intercambiar ideas con sus alumnos, aceptar las críticas de ellos porque recordemos que no siempre tendremos la razón.
Comunicación con los padres de familia. Los maestros exitosos siempre tratan de establecer diálogos frecuentes con los padres de familia de sus alumnos con el fin de hacer que los padres estén pendientes de las cosas que pasan en la escuela.
Haciendo que el fracaso de los alumnos sea muy poco, muchos de los padres de familia casi nunca acuden a las escuelas, colegios a preguntar cómo están sus hijos, solo asisten cuando es entrega de cartillas (calificación de notas)
Amar y disfrutar de  su trabajo, los maestros exitosos aman lo que hacen, disfrutan compartir sus conocimientos con sus alumnos. Es fácil darse cuenta cuando un maestro ama lo que hace, por el simple hecho de ver como día a día se supera por alcanzar sus metas, sus objetivos planteados.
Nunca dejan de aprender, muchos maestros dejan de auto educarse o de seguir estudiando. El maestro exitoso nunca deja de aprender cosas nuevas en sus labores diarios siempre encontrara algo nuevo que aprender y compartir a sus alumnos, es muy importante estar siempre actualizados. Recordemos que los alumnos tienen un gran amigo llamado internet.

martes, 28 de abril de 2015

sábado, 25 de abril de 2015

La educación emocional disminuye los niveles de violencia en las aulas

La educación emocional disminuye los niveles de violencia en las aulas

Día 23/04/2015 - 14.56h

Los niños que tienen más inteligencia emocional sacan mejores notas en matemáticas y lengua

La educación emocional hace que los alumnos mejoren sus habilidades para relacionarse, resolver conflictos y enfrentarse a emociones intensas, y consigue que disminuyan los niveles deviolencia en las aulas e incluso que aumente el rendimiento académico.
Lo ha explicado el catedrático de Psicología de la Universidad de Málaga y director y fundador del Laboratorio de Emociones en dicho centro universitario, Pablo Fernández Berrocal, quien considera que en el sistema educativo español «falta» educación emocional.
Durante la presentación del «IV informe Fundación Botín 2015. Educación emocional y social. Análisis internacional», Fernández ha asegurado que ya es posible medir la inteligencia emocional en niños y adolescentes gracias a unos instrumentos de evaluación por los que la inteligencia emocional se ve como «una inteligencia unitaria para percibir, utilizar, comprender y regular las emociones».
Ha reconocido que hace años se veía como «perder el tiempo» si un profesor trabajaba las emociones, cuando hacerlo es «un factor protector frente a la depresión, suicidio, consumo de drogas o embarazos no deseados».
Las investigaciones demuestran, además, que los niños que tienen más inteligencia emocional sacan mejores notas en matemáticas y lengua. Precisamente dos de los conocimientos que evalúan pruebas internacionales como el PISA de la OCDE que, según este experto, «está planteándose también evaluar» la inteligencia emocional.
«Si un niño no está ajustado emocionalmente no rinde» y los alumnos tienen que se felices en la escuela, algo que no pasa a partir de los 6 años, ha recalcado. «No todo se puede evitar -dice al ser preguntado por el reciente suceso ocurrido en un colegio de Barcelona, donde un menor de 13 años mató a un profesor e hirió a otras cuatro personas- pero sí en gran parte si el sistema educativo estuviera más pendiente de las personas que de su rendimiento».
Pero hace falta que los profesores tengan una «preparación psicológica mínima» y «tiempo» para que se fijen suficientemente en cada alumno.
A su juicio, «se está deshumanizando la educación» y dicha circunstancia afecta también a los profesores, entre los que aumenta el desgaste profesional. Por todo ello, ha abogado por que se tome la educación «como lo más importante de un país» y se enfoque en positivo.
«El cambio es posible, los niños no vienen con las cartas dadas, este es psicótico, este tiene que ser hiperactivo, este el listo, este el torpe... Todos tenemos un potencial increíble y la escuela tiene que adaptarse a los niños y no al revés», ha añadido.
Las investigaciones presentadas hoy forman parte del programa «Educación responsable» de la Fundación Botín, que busca mejorar la calidad educativa y que ya se sigue en 150 centros de Cantabria, Madrid, La Rioja, Navarra, Galicia y Murcia.

viernes, 24 de abril de 2015

5 heridas emocionales de la infancia que persisten cuando somos adultos

heridas

5 heridas emocionales de la infancia que persisten cuando somos adultos


Los problemas vividos en la infancia vaticinan cómo será nuestra calidad de vida cuando seamos adultos. Además, estos pueden influir significativamente en como nuestros niños de hoy actuarán mañana y en como nosotros, por otro lado, afrontaremos las adversidades.
Así, de alguna forma, a partir de estas 5 heridas emocionales o experiencias dolorosas de la infancia, conformaremos una parte de nuestra personalidad. Veamos a continuación cuáles son nuestras heridas….

1- El miedo al abandono


La soledad es el peor enemigo de quien vivió el abandono en su infancia. Habrá una constante vigilancia hacia esta carencia, lo que ocasionará que quien la haya padecido abandone a sus parejas y a sus proyectos de forma temprana, por temor a ser ella la abandonada. Sería algo así como “te dejo antes de que tú me dejes a mí”, “nadie me apoya, no estoy dispuesto a soportar esto”, “si te vas, no vuelvas…”.
Las personas que han tenido experiencias de abandono en la infancia, tendrán que trabajar sumiedo a la soledad, su temor a ser rechazadas y las barreras invisibles al contacto físico.
La herida causada por el abandono no es fácil de curar. Así, tú mismo serás consciente de que ha comenzado a cicatrizar cuando el temor a los momentos de soledad desaparezca y en ellos empiece a fluir un diálogo interior positivo y esperanzador.

2- El miedo al rechazo


Es una herida muy profunda, pues implica el rechazo de nuestro interior. Con interior nos referimos a nuestras vivencias, a nuestros pensamientos y a nuestros sentimientos.
En su aparición pueden influir múltiples factores, tales como el rechazo de los progenitores, de la familia o de los iguales. Genera pensamientos de rechazo, de no ser deseado y de descalificación hacia uno mismo. 
La persona que padece esta dolorosa experiencia no se siente merecedora de afecto ni de comprensión y se aísla en su vacío interior por el miedo de ser rechazado. Es probable que, si hemos sufrido esto en nuestra infancia, seamos personas huidizas. Por lo que debemos de trabajar nuestros temores, nuestros miedos internos y esas situaciones que nos generan pánico.
Si es tu caso, ocúpate de tu lugar, de arriesgar y de tomar decisiones por ti mismo. Cada vez te molestará menos que la gente se aleje y no te tomarás como algo personal que se olviden de ti en algún momento.

3- La humillación


Esta herida se genera cuando en su momento sentimos que los demás nos desaprueban y nos critican. Podemos generar estos problemas en nuestros niños diciéndoles que son torpes, malos o unos pesados, así como aireando sus problemas ante los demás; esto destruye la autoestima infantil.
El tipo de personalidad que se genera con frecuencia es una personalidad dependiente. Además, podemos haber aprendido a ser “tiranos” y egoístas como un mecanismo de defensa, e incluso a humillar a los demás como escudo protector.
Haber sufrido este tipo de experiencias requiere que trabajemos nuestra independencia, nuestra libertad, la comprensión de nuestras necesidades y temores, así como nuestras prioridades.

Captura

4- La traición o el miedo a confiar


Surge cuando el niño se ha sentido traicionado por alguno de sus padres principalmente, no cumpliendo sus promesas. Esto genera una desconfianza que se puede transformar en envidia y otros sentimientos negativos, por no sentirse merecedor de lo prometido y de lo que otros tienen.
Haber padecido estos problemas en la infancia construye personas controladoras y que quieren tenerlo todo atado y reatado. Si has padecido estos problemas en la infancia, es probable que sientas la necesidad de ejercer cierto control sobre los demás, lo que frecuentemente se justifica con un carácter fuerte.
Estas personas suelen confirmar sus errores por su forma de actuar. Requiere trabajar la paciencia, la tolerancia y el saber vivir, así como aprender a estar solo y a delegar responsabilidades.


5- La injusticia


Se origina en un entorno en el que los cuidadores principales son fríos y autoritarios. En la infancia, una exigencia en demasía y que sobrepase los límites generará sentimientos de ineficacia y de inutilidad, tanto en la niñez como en la edad adulta.
Las consecuencias directas en la conducta de quien lo padece será la rigidez, pues estas personas intentan ser muy importantes y adquirir un gran poder. Además, es probable se haya creado un fanatismo por el orden y el perfeccionismo, así como la incapacidad para tomar decisiones con seguridad.
Requiere trabajar la desconfianza y la rigidez mental, generando la mayor flexibilidad posible y permitiéndose confiar en los demás.
Ahora que ya conocemos las cinco heridas del alma que pueden afectar a nuestro bienestar, a nuestra salud y a nuestra capacidad para desarrollarnos como personas, podemos comenzar a sanarlas.